Pt.6


El abuelo del Amo siempre decía que existen muchas palabras mágicas. Que no sólo hay magia en Por favor y Gracias, o Perdón y Permiso, que había una buena cantidad de palabritas perdidas por ahí y que él se dedicaba a coleccionar como si fueran medallas.

Yo siempre le creí a ese caballero, además, sucede que el Amo me ha dicho cosas bien bonitas a lo largo de mi vida, por ejemplo:

"Qué bueno que vinimos contigo, Pacho!" 

Esta es una de mis preferidas. Me acuerdo que salimos a pasear todos juntos, el Amo, sus dos apéndices y yo. Somos una manada de 4, los apéndices corren por la plaza, yo busco wesitos y el Amo nos vigila a todos. De pronto unos perros de otra manada quieren asustar a la Leonor, y ahí salgo yo con mi imponencia de siberiano (mi papi era desos), y les ladro a todo pulmón que no se metan acá, que este es mi territorio y del Amo y de sus apéndices y que se vayan guau guau GUAU! 

Los ojitos de orgullo en la cara del Amo no me calan tan hondo como sus palabras mágicas después de todo eso: "Qué bueno que vinimos contigo, Pacho!" 

O sea que estuve aquí, y gracias a que estuve, el Amo fue un poquito más feliz. Uff se me cae la baba de emoción.

"Estás listo Pacho? Que hoy es sábado y hay vuelta loca." 

Ay mamita cómo me gustan los sábados. El Amo corriendo con sus patas flacuchentas, a todo lo que puede, mientras yo voy adelante, lengua afuera, orejas al viento y posición atlética. Lo mejor de todo: La canción que el Amo pone de fondo y que canturreamos juntos (Más alto que nosotros sólo el cielo, una canción de un tipo que canta como perro, por eso es que nos debe gustar tanto):

"No han visto naaaaadaaa, todavía Aúuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuun"

Se me menea sola la colita de puro acordarme deso 💕

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